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Cómo y por qué comunicar las incidencias de ciberseguridad al INCIBE

FECHA

En numerosas organizaciones, la comunicación de incidentes de ciberseguridad al INCIBE suele considerarse un procedimiento meramente técnico o, en ocasiones, se percibe como revelar una vulnerabilidad. Sin embargo, para entidades que gestionan operaciones críticas o datos sensibles, esta acción forma parte fundamental de la gestión estratégica del riesgo. 

La forma en que se maneja una incidencia refleja directamente la capacidad de gestión empresarial. El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) es un referente esencial para coordinar, analizar y dar respuesta a incidentes que pueden afectar no solo a empresas individuales, sino también a sectores completos y servicios esenciales. 

Para medianas y grandes empresas, especialmente aquellas ubicadas en sectores regulados, el uso de INCIBE y su CERT debe considerarse imprescindible: 

  • Centralización de información relevante sobre amenazas. 
  • Respuesta coordinada ante incidentes. 
  • Relación directa entre incidentes internos y el contexto sectorial y nacional. 

Este proceso trasciende el mero cumplimiento normativo, permitiendo situar cada incidente en el marco general de los riesgos existentes. 

Motivos por los cuales algunas empresas dudan en comunicar 

A pesar de la relevancia de este procedimiento, persisten dudas entre los equipos directivos frente a incidentes significativos: 

  • Preocupación reputacional: temor a cómo podría interpretarse la situación por parte de clientes, socios comerciales o el mercado. 
  • Incertidumbre regulatoria: posibilidad de inspecciones o sanciones derivadas de la notificación. 
  • Inquietud interna: percepción de fallos tanto a nivel técnico como directivo. 

Estas dudas pueden generar mayores riesgos, ya que los incidentes pueden ser gestionados sin transparencia, lo que impide el aprendizaje conjunto y obstaculiza la recopilación de datos fundamentales para fortalecer la resiliencia sectorial y nacional. Paradójicamente, el ocultamiento por miedo al daño reputacional puede terminar exponiendo a la organización en circunstancias desfavorables. 

Comunicar al INCIBE: una herramienta de gestión del riesgo 

Desde la perspectiva del negocio, el valor de informar sobre una incidencia radica en optimizar la gestión integral del riesgo. 

Durante situaciones de crisis, comprender si el patrón de ataque es aislado o se extiende por el sector resulta fundamental para tomar decisiones informadas. La comunicación permite acceder a alertas, contexto e información relevante. 

Demostrar la correcta gestión del incidente, la notificación a autoridades y el seguimiento de protocolos es esencial para proteger tanto a la organización como a sus responsables. 

Protección de la cadena de suministro 

Generalmente, un incidente involucra proveedores, integradores, socios y servicios esenciales dependientes de la continuidad operativa. La comunicación activa mecanismos de protección que van más allá del entorno perimetral de la empresa y contribuyen a la reducción del riesgo sistémico. 

Cada incidente aporta lecciones valiosas. Compartir el conocimiento facilita la mejora continua del sector y evita la repetición de errores, optimizando la resiliencia colectiva. 

Procedimiento eficaz para comunicar incidencias al INCIBE 

Superando la obligación legal, la cuestión clave es la preparación organizativa para realizar una comunicación efectiva. Se recomienda considerar los siguientes aspectos: 

1.- Definición de umbrales y criterios claros 

Es importante establecer previamente qué tipos de incidentes deben elevarse al INCIBE y cuáles pueden gestionarse internamente, integrando estos criterios en los protocolos corporativos. 

2.- Asignación de responsabilidades 

Determinar con antelación quién lidera la comunicación –por lo general el CISO, equipo de seguridad, DPO, área legal y, en casos críticos, el comité de crisis– agiliza la gestión y minimiza tiempos de reacción. 

3.- Estandarización de la información mínima requerida 

  • Naturaleza del incidente. 
  • Sistemas y datos afectados o potencialmente expuestos. 
  • Impacto conocido y posible. 
  • Medidas adoptadas hasta el momento. 

El uso de plantillas y flujos estructurados facilita la transmisión precisa de información en momentos críticos. 

Es fundamental que esta comunicación forme parte integral del protocolo de respuesta y escalado, evitando improvisaciones y asegurando la eficacia en la gestión de incidentes. 

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