Los agentes de IA están evolucionando desde asistentes conversacionales hasta sistemas capaces de ejecutar acciones dentro de los entornos corporativos. Hoy pueden consultar información, interactuar con aplicaciones empresariales, automatizar tareas y participar en procesos operativos sin intervención humana continua.

Esta capacidad aporta importantes oportunidades de productividad, pero también introduce una nueva necesidad: gestionar de forma adecuada los permisos y accesos que utilizan estos agentes para operar.

Al igual que ocurre con los usuarios, las aplicaciones o los dispositivos corporativos, las organizaciones necesitan responder preguntas básicas:

Responder a estas cuestiones resulta especialmente relevante a medida que aumenta el número de automatizaciones y agentes desplegados en diferentes áreas de la empresa.

Por qué los modelos tradicionales de acceso no son suficientes

Hasta ahora, muchas automatizaciones se han apoyado en credenciales técnicas como claves API o service principals, mecanismos habituales que permiten a aplicaciones y servicios acceder a recursos corporativos.

Aunque este enfoque resulta funcional desde un punto de vista técnico, presenta limitaciones cuando la organización necesita aplicar controles de gobierno, auditoría o cumplimiento normativo.

Por ejemplo, una empresa puede conocer qué aplicación está accediendo a un recurso, pero no siempre resulta sencillo identificar quién aprobó ese acceso, cuál es su finalidad de negocio o quién debe revisarlo periódicamente.

A medida que los agentes adquieren mayor autonomía, estas capacidades de control dejan de ser un aspecto exclusivamente técnico para convertirse en una necesidad de gestión.

El reto de la gobernanza de agentes

Las organizaciones llevan años aplicando mecanismos de gobierno sobre usuarios y aplicaciones: gestión de identidades, revisiones periódicas de acceso, políticas de seguridad y registros de actividad.

La aparición de agentes de IA plantea la necesidad de extender estos mismos principios a una nueva categoría de activos digitales.

No se trata únicamente de proteger sistemas o datos. También se trata de disponer de visibilidad sobre qué agentes están operando, qué funciones desempeñan y bajo qué condiciones pueden acceder a los recursos corporativos.

En este contexto surge Microsoft Entra Agent ID.

Qué es Entra Agent ID

Microsoft Entra ID es el servicio de identidad que permite gestionar usuarios, grupos, aplicaciones y permisos dentro de una organización.

Microsoft Entra Agent ID amplía ese modelo para incluir también a los agentes de IA, proporcionando una identidad propia para cada agente y permitiendo aplicar mecanismos de control similares a los que ya se utilizan con usuarios y aplicaciones.

Según Microsoft, esta funcionalidad está disponible de forma general desde abril de 2026.

Su objetivo es proporcionar una gestión más estructurada de los agentes mediante identidades registradas, permisos definidos y capacidades de auditoría.

Dos conceptos clave para entenderlo

Entra Agent ID introduce varios elementos técnicos, pero hay dos especialmente relevantes desde una perspectiva empresarial.

Plano de identidad del agente

El Agent Identity Blueprint funciona como una plantilla de referencia.

Permite definir de forma centralizada qué permisos, configuraciones y reglas deben aplicarse a un determinado tipo de agente. Los agentes creados a partir de esa plantilla heredan automáticamente dichas configuraciones.

Este enfoque facilita la estandarización y reduce el esfuerzo administrativo cuando el número de agentes empieza a crecer.

Identidad del agente

Cada agente dispone además de una identidad individual.

Esto permite gestionar sus permisos, registrar su actividad y aplicar controles específicos sobre su funcionamiento, de forma similar a como se gestionan otras identidades corporativas.

Microsoft indica además que este modelo puede utilizarse para gobernar agentes desarrollados tanto dentro como fuera de su ecosistema tecnológico.

El papel de la responsabilidad humana

Uno de los aspectos más relevantes de la propuesta de Microsoft es la incorporación del concepto de sponsor o patrocinador.

Se trata de una persona responsable de supervisar un agente concreto y validar los accesos que necesita para desempeñar su función.

Este enfoque introduce una relación directa entre los agentes y la estructura organizativa de la empresa, permitiendo que exista una responsabilidad claramente definida sobre cada implementación.

Además, facilita procesos habituales de gobierno como:

Desde una perspectiva de gestión, el objetivo es que cada agente tenga un propietario claramente identificado dentro de la organización.

Qué significa esto para las empresas

La adopción de agentes de IA seguirá creciendo durante los próximos años. Por ello, la cuestión ya no es únicamente cómo crear agentes que aporten valor, sino también cómo gestionarlos de forma segura y sostenible.

Disponer de identidades, permisos controlados, registros de actividad y responsables asignados permitirá aplicar a los agentes los mismos principios de gobierno que las organizaciones ya utilizan para usuarios, aplicaciones y otros recursos corporativos.

En ese sentido, herramientas como Entra Agent ID representan un paso hacia la integración de los agentes de IA dentro de los modelos habituales de identidad, seguridad y cumplimiento empresarial.

Hasta ahora, Copilot funcionaba en dos niveles. El chat te da respuestas: le pides un borrador de correo y en un minuto tienes una versión lista para copiar y pegar. Los agentes integrados en las aplicaciones de Office van un paso más allá: el de Outlook, por ejemplo, redacta una respuesta basada en el propio email, añade el asunto y espera tu comprobación.

Cowork es el tercer nivel. No sigue un flujo fijo definido de antemano sino que planifica los pasos por su cuenta y los ejecuta usando todas tus aplicaciones de Microsoft 365 a la vez, incluso algunas externas. Siguiendo con el mismo ejemplo del correo, Cowork lo redacta, te lo enseña y, cuando le das el visto bueno, lo envía por ti. Sin necesidad de abrir Outlook. Cuando le das instrucciones puedes dejarlo trabajando en otro plano mientras tú te concentras en otras cosas.

La diferencia de fondo es esa: el chat te devuelve sugerencias y Cowork te devuelve trabajo terminado.

Microsoft lo lanzó en marzo de 2026 en su programa de acceso anticipado y desde junio de 2026 está disponible de forma general para cualquier empresa con licencia de Microsoft 365 Copilot.

Cómo funciona dentro de Microsoft 365

Cowork trabaja sobre lo que Microsoft llama Work IQ, es decir, con todo el contexto de tu trabajo real. Lee tus correos, tu calendario, tus archivos de OneDrive y SharePoint y tus conversaciones de Teams (siempre con los permisos a los que tengas acceso, por supuesto). Con ese contexto, convierte tu petición en un plan y lo va ejecutando paso a paso.

Copilot Cowork no ejecuta acciones sin tu autorización, pero te indica el tipo de riesgo que supone si la aceptas.

Tres detalles importan aquí:

Cowork funciona con modelos de Anthropic (Claude Opus 4.8 y Sonnet 4.6), operando dentro de la infraestructura y el marco contractual de Microsoft. Tus datos siguen bajo las garantías de protección de datos que ya tienes con Microsoft y no se usan para entrenar los modelo

Qué necesitas antes de activar Copilot Cowork

Cowork viene apagado de fábrica. Para encenderlo, tu organización necesita tres cosas:

  1. Licencias de Microsoft 365 Copilot para los usuarios que vayan a usarlo. Cowork no se vende suelto; es una capacidad dentro de Copilot.
  2. Una suscripción de Azure activa. Es obligatoria, porque el consumo de Cowork se factura a través de ella (o mediante créditos prepagados, si prefieres comprometer un volumen por adelantado).
  3. Facturación por uso activada por un administrador. Este es el interruptor real: hasta que no se configura, ningún usuario ve Cowork aunque tenga licencia.

Y una cuarta cosa que Microsoft no te exige pero nosotros sí te recomendamos: revisar antes los permisos de SharePoint. Cowork accede a todo lo que el usuario puede acceder. Si en tu empresa hay carpetas compartidas «con toda la organización» que no deberían estarlo, Cowork las va a encontrar. Es buen momento para una revisión de permisos como las que hacemos desde nuestro Servicio de Ciberseguridad.

Cuánto cuesta Cowork y cómo controlar el gasto

Cowork se factura por consumo, en lo que Microsoft decidió llamar «Copilot Credits». Cada crédito cuesta 0,01 dólares en modalidad de pago por uso, y cada tarea consume créditos según el modelo que use, el contexto que necesite y los pasos que dé. Para que te hagas una idea, las estimaciones orientativas que publica Microsoft sitúan una tarea ligera en torno a los 125 créditos (algo más de un dólar) y una tarea compleja de varios pasos puede superar los 2.500 (unos 25 dólares). No son tarifas fijas, pero sirven para poner el presupuesto en contexto.

Hay un truco útil que casi nadie cuenta: dentro de cualquier tarea puedes escribir /cost y ver exactamente cuántos créditos ha consumido hasta ese momento. Ejecuta una tarea representativa, mira lo que ha costado y multiplica por las veces que la harías al mes. La idea es obtener un presupuesto real, no una estimación.

FaseLímite por usuario/mesPresupuesto del grupo
Piloto500 créditos (~5 USD)500 × nº de licencias
Producción inicial1.000 créditos (~10 USD)10.000 créditos (~100 USD)
Uso intensivo2.000+ créditosSegún consumo real
Recomendaciones orientativas del uso de créditos.

Microsoft recomienda poner límites, pero no dice cuánto. Después de configurarlo en clientes reales, nuestra recomendación es empezar con límites conservadores en dos niveles. El límite por usuario es tan importante como el del grupo: evita que una sola persona entusiasmada se coma el presupuesto de todos. Los primeros meses te darán el dato que ahora no tienes, y con ese consumo real ajustas los límites del mes siguiente. Puedes obtener informes desde el portal del administrador para ir analizando y ajustando el uso de tus créditos.

Un crédito equivale a 0,01 USD en pago por uso, según la documentación oficial de Microsoft.

Cómo configurar Copilot Cowork paso a paso

Para poder configurarlo debes tener acceso al Centro de administración de Microsoft 365 y contar con permisos de administrador global o de facturación, si no, tendrás que solicitar la activación al administrador de TI de tu empresa. Además, deberás contar con una suscripción de Azure vinculada a tu cuenta de facturación, por lo que si todavía no cuentas con una, deberás crearla.

1. Entra en el Centro de administración de Microsoft 365 y ve a Copilot → Cost Management (gestión de costes).

2. Selecciona los usuarios que tendrán acceso a Cowork y haz clic en «Agregar grupo a la nueva directiva», para crear una nueva.

3. Asigna un nombre para la directiva de gasto y crea un grupo de seguridad, si todavía no cuentas con ninguno.

La opción de añadir usuarios específicos todavía no está disponible y por tanto deberás crear grupos específicos, aunque sean de un solo miembro.

4. Establece límites y alertas por equipo y por usuario. Decide la cantidad de créditos en dependencia del uso que quieras darle.

5. Elige si deseas utilizar solo Cowork o si también deseas hacer uso de la API.

6. Selecciona la cuenta de Azure con la que se hará la facturación y configura las alertas de consumo. Nuestra recomendación: avisos al 50 %, 75 % y 90 % del presupuesto, para que ninguna factura te pille por sorpresa.

7. Revisa todas las selecciones y da clic en «Crear directiva»

Una vez guardada, los usuarios que solicitaron el acceso y se les concedió a través de la nueva directiva deberán esperar un par de minutos. El despliegue es rápido: los usuarios del grupo verán Cowork en la app de Microsoft 365 Copilot (navegador, escritorio o móvil) en cuestión de minutos.

¿Tiene sentido activarlo ya en tu empresa?

La pregunta honesta no es si Cowork funciona. Es si tu empresa está lista para sacarle partido. El pago por uso quita la barrera de entrada, pero también hace que la factura dependa de cómo se use. Y eso, sin preparación, genera preocupación de gastos.

Bien configurado, el riesgo es bajo: los límites de gasto acotan la factura, las aprobaciones acotan las acciones y Purview lo registra todo. Lo que no se configura solo es la parte humana: quién lo usa, para qué y con qué criterio. Si eso no está resuelto, Cowork se queda en un piloto que muere a los tres meses. Por eso tiene más sentido encajarlo dentro de un proceso de adopción de IA que justifique la inversión, y no probarlo suelto a ver qué pasa.

Nuestro consejo a los clientes que quieren empezar: piloto de tres meses, un grupo pequeño, 500 créditos por usuario al mes (unos 5 dólares, para que el miedo al gasto se quede en anécdota) y alertas activadas. Con el primer mes ves el patrón de uso; con el tercero decides si escalar, con qué presupuesto y para quién.

Si quieres que lo montemos contigo (permisos revisados, directivas de gasto configuradas y usuarios formados), en Expacom llevamos años haciendo exactamente esto: que la tecnología nueva entre en tu empresa sin drama. Cuéntanos tu caso desde nuestro servicio de proyectos de IA y te decimos, sin compromiso, si Cowork encaja o todavía no.